Kate Walsh o cómo ser número uno desde casa

La historia bien merecería ser inmortalizada en un libro, o mejor, en la gran pantalla: una jovencita empeñada en abrirse camino en el mundo de la música graba en casa de un amigo sus canciones y con la ayuda de Internet, llega a convertirse en un auténtico éxito a nivel mundial…¿Magia? ¿Coincidencia?… Para algunos de nosotros, tan sólo la prueba evidente de hasta dónde puede llevarnos una buena campaña de e-marketing.

La inversión publicitaria en Internet y, más concretamente, en portales como YouTube o MySpace, ha encontrado su máximo exponente en una joven artista británica llamada Kate Walsh. Con la única ayuda de su guitarra acústica, la habitación de un amigo y un equipo casero de grabación, la buena de Kate ha conseguido colocar su música en el número uno del sitio web de descarga iTunes de Apple. Como diría cualquier marketiniano, su inversión ha obtenido un retorno inesperadamente envidiable.

La versión romántica del asunto nos habla de cómo cualquier ciudadano del mundo puede, con Internet como único vehículo, promocionar su trabajo y hacerlo además de forma eficaz. La versión marketiniana nos habla de una demostración de un medio que se está convirtiendo, cada vez con más claridad, en el vehículo perfecto para la promoción a escalas ilimitadas. Otras experiencias anteriores ya lo dejaban más o menos claro, pero quizás sea el de Kate Walsh el caso perfecto para comenzar una clase magistral sobre e-marketing, precisamente por la escasez de medios invertidos y la brutal repercusión obtenida.

Los más pesimistas, por otra parte, temerán, no sin cierta lógica, que Internet se democratice hasta tal punto que la promoción publicitaria quede oculta por demasiados casos como el de Kate Walsh -a la que, dicho sea de paso, ya andan persiguiendo las compañías discográficas para hacerse no con su música, sino con su tirón mediático, claro está-. Ante tal temor, sólo nos queda asegurar que llegan tarde. Internet ya es totalmente democrático… No sólo eso, es que los auténticos “Best Seller” de la Red lo constituyen precisamente aquellas iniciativas nacidas del más completo anonimato y sin ánimo de lucro alguno. ¿Será, entonces, el momento de potenciar la aparición de experiencias libres y solidarias a cargo de individuos desconocidos para después controlar su tirón mediático? Cuidado, muchachos, no se nos entusiasmen… El engaño encubierto tampoco funciona, siendo además Internet el medio en el que más rápidamente se expanden los rumores…

Sea cual sea la conclusión -la optimista que ve en estos fenómenos un potencial brutal de promoción barata o la pesimista que ve la posibilidad de que Internet se “queme” como vehículo promocional-, lo cierto es que a cada día que pasa, las experiencias en este sentido cobran mayor protagonismo. Primero fue “Amo a Laura”, luego “Abrazos gratis”, y ahora ya tenemos a la primera “ciberestrella” de la música: Kate Walsh… Que pase el siguiente…


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